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viernes, 3 de abril de 2020

"Hay buenas razones para sugerir que la era moderna ha terminado.



"Hay buenas razones para sugerir que la era moderna ha terminado. Muchas cosas indican que estamos atravesando un período de transición, cuando parece que algo está saliendo y algo más está naciendo dolorosamente. Es como si algo se estuviera desmoronando, decayendo y agotando a sí mismo, mientras que algo más, todavía indistinto, surgiera de los escombros.

(....) en el mundo multicultural de hoy, el camino verdaderamente confiable hacia la coexistencia pacífica y la cooperación creativa debe comenzar desde lo que está en la raíz de todas las culturas y lo que se encuentra infinitamente más profundo en los corazones y las mentes humanas, que en la opinión política, en las convicciones, las antipatías o simpatías: debe estar enraizado en la auto trascendencia.


La Declaración de Independencia ( de los Estados Unidos) afirma que el Creador le dio al hombre el derecho a la libertad. Parece que el hombre puede ejercer conscientemente esa libertad solo si no olvida a Aquel que lo dotó de ella."


Traducción del primer y último párrafo de un artículo de Vaclav Havel, publicado el 8 de julio de 1994 en el New York Times.


sábado, 19 de mayo de 2012

¿ES CIERTO QUE MI LIBERTAD TERMINA DONDE COMIENZA LA DE LOS DEMÁS?


A propósito de las leyes de Género y de Matrimonio igualitario

Con la aprobación de las recientes leyes de Muerte digna, de Cambio de género y Matrimonio novedoso, se expande la idea de que el fundamento para esas innovaciones sociales es la autodeterminación de las personas, sus derechos individuales. No se comprende  “por qué algunos se oponen a la libertad de otros semejantes, de hacer lo que quieren y vivir como quieren, mientras no molesten al resto de los mortales”.

La libertad está limitada
En mi opinión, esa idea de libertad indeterminada en sí misma es una idea simple, fácil de entender, pero falsa. Porque el hombre  tiene una libertad limitada, pero no únicamente por los demás, sino por su condición humana: no puede ser pájaro ni piedra, no puede entrar en la máquina del tiempo y volver al pasado o al futuro, no puede ser ángel ni estrella. No puede ser todas esas cosas, pero puede ser plenamente hombre. ¿Y quién explica cómo ser hombre? La ética. ¿La ética? Sí, porque es la ciencia que ha estudiado cómo es el hombre, y por eso sabe qué es lo que le hace bien y qué es lo que le hace mal. Por eso puede dar orientaciones sobre cómo comportarse para vivir una vida lograda, una vida buena.

Comer ladrillos y beber petróleo
La ética da orientaciones para una vida buena como persona, así como la medicina da orientaciones para una vida buena corporal. Y si uno no acepta esas orientaciones y quiere superar las limitaciones de su condición humana, le va mal. Como le va mal al que quiere alimentarse con ladrillos y beber petróleo; o al que piensa ser feliz consumiendo pornografía o rumiando odios.
Cuando el hombre acepta los límites que le impone su naturaleza, puede emplear sus energías en desarrollar sus potencialidades al máximo: ciencia y arte, deporte y tecnología, amor, familia y sociedad. Para que todas estas actividades sean humanas y humanizadoras, hay que atenerse a unas orientaciones éticas. De lo contrario, el hombre se hace daño a sí mismo y a los demás; se comporta de mal modo, tiene un comportamiento no ético. Es lo que ocurre cuando el hombre utiliza la  ciencia para hacer daño (Mengele experimentando en los prisioneros de los campos de concentración); o usa la economía como si fuera independiente de la ética impidiendo que los pobres puedan acceder a una vida digna; o inventa juegos que ponen en riesgo su vida (la ruleta rusa) y la de los demás (picadas).

Cómo legislar sin equivocarse
Por eso, que  los legisladores no insistan en que legislan para la autodeterminación de las personas, sin limitaciones, para que seamos más libres. Esa es una idea falsa, que lleva a las personas a pensar que la condición humana se manipula a piacere: que se puede constituir una familia como a uno se le ocurra, que se puede cambiar de sexo según el estado de ánimo, que cualquiera se puede automutilar y esterilizar, que todo lo que se pueda hacer técnicamente depende de la propia voluntad y de nada más.
Un buen modo de evitar equivocaciones dolorosas para el bien común de todos los habitantes –de las mayorías y de las minorías- es que los legisladores estudien un poco de la ética clásica, de las virtudes, de cómo ser buenas personas. La misma ética que los maestros y los padres tratan de inculcar a sus alumnos e hijos, cuando explican que el que roba un lápiz a un compañero, se hace un poco ladrón, y que por ese camino será pronto una mala persona. Las virtudes que nos hacen mejores son también las que nos hacen felices a nosotros y a los que nos rodean, las que nos llevan a una vida lograda, como aspiraban los filósofos griegos.

sábado, 4 de febrero de 2012

Bauman: 44 cartas desde el mundo líquido


Zygmunt Bauman nació en Polonia en 1925, vivió en Rusia, en Israel, y desde hace muchos años en Inglaterra. Es quizá el sociólogo que mejor describe las características de la sociedad posmoderna. Ha publicado muchos libros a partir del más famoso: La modernidad líquida.

Su último es libro es 44 cartas desde el mundo líquido (Editorial Paidós, Buenos Aires, 2011, 213 p.) breves reflexiones que se pueden condensar en 3 preguntas:
 ¿Cómo afrontar los cambios en esta sociedad fluida y fragmentada?
¿Cómo tamizar la información relevante entre montones de basura?
¿Cómo extraer mensajes con sentido a partir del ruido?

Me parece que es un libro útil para los docentes que pertenecemos a una generación anterior (la del baby boom o la generación X) y tenemos que enseñar a los que pertenecen a la generación actual, “el arte inconcebiblemente difícil” de prepararse para esta vida.

Según mi experiencia después de leer algunos de los libros de Bauman, no hay que esperar muchas respuestas, porque ni siquiera se lo propone, y si lo hiciera seguramente necesitaría una base antropológica más sólida. Pero sí encontramos espléndidas descripciones de la sociedad de consumo que es la nuestra, de las relaciones humanas que también se han hecho descartables, de las modas adolescentes y de algunas reflexiones interesantes sobre la tarea de educar en la posmodernidad. De estas últimas hablaré en algún próximo post.