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viernes, 31 de julio de 2020

Capital social: crear un clima de confianza en las relaciones entre las personas

En la entrada anterior me referí a los 5 capitales que requiere el Desarrollo Sostenible de 

una sociedad. Entre ellos ocupa un lugar importante el Capital social, con sus componentes de clima de confianza, capacidad de asociatividad, conciencia cívica y valores éticos.

Cuando Sen y Kliksberg se preguntan cómo se construye capital social, responden muy escuetamente: con cultura y educación. (Sen y Kliksberg, 2010 p. 266).

Qué podemos hacer desde las instituciones educativas para construir capital social en nuestras comunidades de aprendizaje, que por cierto están compuestas por cientos y miles de personas en cada escuela. Bien empleada, la fuerza multiplicadora de cada institución educativa es enorme y su influjo se nota en la sociedad local.

Analicemos brevemente cada uno de los componentes del capital social.

1) Crear un clima de confianza en las relaciones de las personas entre sí y con sus dirigentes

En cualquier organización el clima de confianza se construye principalmente cuando las personas tienen un comportamiento ético continuado. Es una responsabilidad que recae sobre todo en los directivos, porque es más esperable que los dirigidos se adapten a las conductas de los que marcan la cultura de la organización, y no al revés. Los alumnos, los padres, los auxiliares, empleados y los restantes stakeholders miran a los directores y docentes, para saber si siempre dicen la verdad o la acomodan a sus necesidades personales, para comprobar si son justos o favorecen a sus amigos, para estar seguros de que siempre se adelantan a servir a los demás, a tratar con respeto y afecto a todos y en especial a los más débiles, a no manipular a las personas, a no usar en provecho propio de los bienes y las instalaciones comunes.

Los directivos se ganan la confianza de los subordinados con su conducta recta, a medida que transcurre el tiempo. Y esa confianza se pierde ante la primer muestra de actuación inmoral, una mentira o una injusticia, por ejemplo. 

En definitiva: el equipo directivo y muy especialmente el director debe 1)  lograr coherencia entre lo que dice y hace, 2) Sus acciones deben demostrar siempre mayores esfuerzos respecto a lo que solicita a su comunidad educativa y 3) Debe “ predicar con el ejemplo”

Una cualidad que hoy se valora sobremanera es la transparencia y la rendición de cuentas. Aunque no dispongo de la cita, recuerdo que Peter Drucker, el teórico de la empresa moderna, dijo que bastantes décadas atrás el éxito en las organizaciones dependía en buena parte del secreto –de sus fórmulas, de lo que ganaban los ejecutivos, de su estrategia, etc.-, pero que ahora el éxito depende de la transparencia. Si algo no se da a conocer puede resultar sospechoso. En la escuela los miembros de esa comunidad quieren saber qué planes hay, los motivos por los que se hacen unas obras y no otras, los criterios de evaluación, las razones por las que se otorgan licencias, en qué se invirtieron unos recursos de la Cooperadora escolar, etc. Hay que saber distinguir, por supuesto, lo que cada persona tiene derecho a saber, de lo que serían pretensiones ilegítimas, como aquellas cuestiones que están protegidas por la confidencialidad debida.

Puede haber en la comunidad educativa malos comportamientos –que provocan estallidos- entre pares, sean docentes, alumnos, empleados o padres. A veces se trata de pequeños robos, bullying, difamaciones o calumnias en un grupo de chat, etc., que socavan la confianza. En lugar de disfrutar la convivencia  se puede crear un clima de sospecha y desconfianza, que a menudo desemboca en divisiones y grupos enfrentados. Pienso que los directivos tienen que actuar con rapidez, para evitar que ese mal clima se propague, y la prudencia y la experiencia de gobierno indicarán los medios adecuados. Por ejemplo, antes de tomar una decisión, se podría preguntar a los alumnos qué sanción merecen los compañeros que se copiaron en un examen. O se puede crear un comité de ética, involucrando a los miembros de la escuela, para resolver conflictos. Siempre será recomendable apelar a la responsabilidad y solidaridad, para que cada uno sienta que puede contribuir al buen ambiente. Y recoger las buenas soluciones en un código de convivencia y de buenas prácticas.

Fortalecer la confianza significa profundizar acciones de transparencia y de  buena convivencia, que se facilitan también a través de una comunicación institucional  ( (formal e informal ) acordada ,     con  lenguaje común,   de tal forma que la línea de partida, y la hoja de ruta  resulten sencillas y precisas para llegar a destino.

Lo que me parece claro es que construir un clima de confianza requiere atención y proactividad por parte de los directivos, en este país muy especialmente.

No olvidemos que el clima de confianza es la base para que haya deseos de cooperar en la organización, en lugar de buscar cada uno su  propio beneficio.

Compruebo que este primer componente del Capital social –el clima de confianza- está muy relacionado con los valores éticos, que es el cuarto de los que enumeran Sen y Kliksberg, así que hemos adelantado en su consideración. 

Como me he extendido, seguiré con las otras características del capital social en la próxima entrada.

·         Amartya Sen y Bernardo Kliksberg, Primero la Gente, Ed. Temas, 8ª edición, Buenos Aires, 2010.


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